Balizas V16 y protección de datos: qué dijo la AEPD y qué tener en cuenta una empresa
La llegada de las balizas V16 conectadas ha supuesto un cambio importante en la forma de señalizar una emergencia en carretera.
Sin embargo, junto con esta novedad en seguridad vial, también han surgido numerosas dudas relacionadas con la privacidad y la protección de datos personales.
Tanto fue así que las especulaciones y rumores acabaron obligando a pronunciarse a la propia Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).
En este artículo vamos a analizar qué es exactamente la baliza V16 conectada, por qué ha generado tanta incertidumbre en materia de protección de datos, qué aclaraciones hizo la AEPD y, sobre todo, qué implicaciones reales tiene para empresas de transporte, flotas y organizaciones que gestionan vehículos.
Qué es la baliza V16 conectada y por qué ha generado tanta inquietud
La baliza V16 conectada nace como sustituta de los tradicionales triángulos de emergencia.
Su objetivo principal es mejorar la seguridad vial, evitando que el conductor tenga que bajar del vehículo y exponerse al tráfico para señalizar una avería o accidente.
Al activarse, emite una señal luminosa supuestamente visible a gran distancia y, en los modelos conectados, envía una señal automática a la plataforma de tráfico.
Aquí es donde aparece el concepto clave: conectividad.
Estas balizas, homologadas por la Dirección General de Tráfico (DGT), se comunican con la plataforma DGT 3.0 para informar de la ubicación de una incidencia en tiempo real.
Esa información permite alertar a otros conductores y gestionar mejor el tráfico.
El problema no fue la tecnología en sí, sino la percepción que se generó en torno a ella.
Para muchos usuarios —y especialmente para empresas— la idea de un dispositivo que “envía la ubicación” activó automáticamente alarmas relacionadas con la geolocalización, el control y la posible identificación de personas o vehículos.
En un contexto de creciente sensibilidad hacia el RGPD, las dudas eran casi inevitables.
Rumores, especulaciones y miedos: de la conversación informal al debate legal
Durante meses circularon mensajes, publicaciones en redes sociales y cadenas de WhatsApp que afirmaban que las balizas V16 permitirían a la DGT rastrear vehículos de forma permanente, asociar la ubicación a la matrícula o incluso identificar al conductor en todo momento.
Algunas afirmaciones hablaban directamente de “vigilancia masiva”.
Estas especulaciones no surgieron de la nada. La combinación de términos como “baliza”, “conectada” y “geolocalización” fue suficiente para que muchas personas asumieran que se estaban tratando datos personales de forma continua.
En el caso de las empresas, el temor se multiplicó:
- ¿podría esto implicar nuevas obligaciones RGPD?,
- ¿habría que informar a los trabajadores?,
- ¿se podrían usar esos datos para sanciones o controles laborales?
El problema real fue la falta de información clara y accesible desde el inicio.
Cuando la explicación técnica no llega al público general, el vacío se llena con interpretaciones, muchas veces incorrectas. Y cuando esas interpretaciones se mezclan con conceptos jurídicos como “dato personal” o “tratamiento”, el resultado es confusión generalizada.
El pronunciamiento de la AEPD: qué aclaró realmente la Agencia
Ante la magnitud del debate, la AEPD publicó una nota informativa para aclarar si el uso de las balizas V16 conectadas implicaba un tratamiento de datos personales y, por tanto, la aplicación del RGPD.
El mensaje principal fue claro: el sistema, tal y como está diseñado, no implica necesariamente el tratamiento de datos personales. La baliza transmite una ubicación geográfica en el momento de la activación por una emergencia, junto con un identificador técnico del dispositivo. Esa información, por sí sola, no identifica a una persona física.
La AEPD hizo especial hincapié en un aspecto clave del RGPD: el contexto.
Un dato solo es personal si permite identificar directa o indirectamente a una persona. La ubicación de una baliza activada en una emergencia, sin asociarse a un conductor, matrícula o titular, no cumple automáticamente ese criterio.
Ahora bien, la Agencia también dejó claro que el riesgo no está tanto en la baliza como en el uso que terceros puedan hacer de la información.
Si una empresa, por ejemplo, vincula internamente el identificador de la baliza a un conductor concreto, a un vehículo asignado o a un trabajador, el escenario cambia. En ese caso, sí podríamos estar ante un tratamiento de datos personales sujeto al RGPD.
Geolocalización y RGPD: cuándo un dato técnico se convierte en dato personal
Uno de los mayores errores en este debate ha sido pensar que toda geolocalización es, automáticamente, un dato personal.
El RGPD no funciona así. La clave está en si la información permite identificar a una persona física:
- Una coordenada geográfica aislada, sin posibilidad razonable de vincularla a alguien, es un dato técnico.
- Pero esa misma coordenada, integrada en un sistema que la relaciona con un conductor, un empleado o un historial de movimientos, puede convertirse en un dato personal e incluso en un dato especialmente sensible desde el punto de vista laboral.
En el ámbito empresarial esto es especialmente relevante.
- Las empresas de transporte suelen manejar múltiples capas de información: vehículos, conductores, rutas, horarios, incidencias.
- Si la baliza V16 pasa a formar parte de ese ecosistema de datos y se integra sin control, el riesgo de “sobretratamiento” aumenta.
Por eso, el cumplimiento no depende sólo del dispositivo, sino de la gobernanza de los datos dentro de la organización.
No es lo mismo usar la baliza como elemento de seguridad vial que incorporarla a un sistema interno de control o análisis sin una base jurídica clara.
Empresas de transporte y flotas: implicaciones reales y errores comunes
Para las empresas de transporte, logística o gestión de flotas, la pregunta no es si la baliza V16 es legal, sino cómo gestionarla correctamente.
Uno de los errores más habituales es documentar en exceso: registrar qué baliza lleva cada vehículo, quién la usa, en qué momento se activó y quién conducía, sin una necesidad real.
Cuanta más información se recopila, más obligaciones surgen:
- Deber de información, análisis de riesgos, control de accesos, conservación limitada, etc.
- En muchos casos, ese nivel de detalle no aporta valor operativo y sí añade riesgo legal.
Otro error frecuente es confiar ciegamente en proveedores.
- Que un dispositivo esté homologado por la DGT no significa que cualquier uso posterior sea automáticamente conforme al RGPD.
- Las empresas deben analizar qué datos reciben, quién accede a ellos y con qué finalidad.
La buena práctica pasa por aplicar el principio de minimización de datos:
-
usar solo la información estrictamente necesaria para garantizar la seguridad y el cumplimiento normativo, sin convertir la baliza en una herramienta de control adicional.
Checklist práctico de cumplimiento para flotas y empresas
A modo de orientación, cualquier empresa que gestione balizas V16 debería plantearse, como mínimo, las siguientes cuestiones:
¿Estamos asociando la baliza a un conductor o empleado concreto?
¿Registramos activaciones con fines distintos a la seguridad vial?
¿Hemos informado a los trabajadores si existe alguna vinculación identificable?
¿Tenemos controlado quién accede a esa información y durante cuánto tiempo se conserva?
¿El proveedor nos garantiza que no reutiliza los datos con otras finalidades?
Responder a estas preguntas suele ser suficiente para detectar riesgos innecesarios y corregirlos a tiempo, sin necesidad de grandes cambios estructurales.
Conclusión: seguridad vial sí, pero con criterio en protección de datos
Las balizas V16 conectadas no son, por sí mismas, una amenaza para la privacidad. La AEPD ha sido clara al respecto.
Sin embargo, el verdadero riesgo aparece cuando las empresas no reflexionan sobre cómo integran esta tecnología en sus procesos internos.
- Para organizaciones con flotas, la clave está en encontrar el equilibrio entre seguridad, eficiencia y cumplimiento normativo.
- Gestionar bien estos pequeños detalles no solo evita sanciones, sino que transmite confianza a trabajadores, clientes y colaboradores.
Si tu empresa gestiona vehículos y quieres asegurarte de que el uso de tecnologías como la baliza V16 no genera riesgos innecesarios en materia de protección de datos, una revisión especializada puede marcar la diferencia entre cumplir “por intuición” o cumplir con garantías reales.
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